Nací… miento


No bailamos ahora bajo la lluvia
Escampó y cerramos los ojos
Para no ver caer el sol así,
a pedazos
Sin una sombra que nos rescatara
De los peces muertos y las tempestades

Ahora vienen y se van
Cruzan por este espacio
Haciéndose más tenues que la memoria

Se hace tarde a cada paso
Pesan las ampollas en los dedos
Y la piel se quema con el hielo
Los labios se hieren con las palabras
Y se aíslan del verso trepidante
Hasta caer absortos
Sobre el camino

El espejo mide la mitad de un suspiro
Clavado sobre un ahora gastado que murmura

Pendenciero retorno
no más que un hechizo
Del ojo equilibrado en la cuerda

Gastado arlequín de otros parpadeos
Más sonoros y precisos
Que hacen odiar el aire


la piel en tu asfalto

(desnuda posesión)

y otra noche

2 comentarios:

  1. Que buen poema Jorge...Bien medido, gran movimiento, y ese final que encarna la sobriedad del poema.

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  2. "Sin una sombra que nos rescatara"...

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